15 de julio de 2010










Martín nació en “El Instituto Médico Platense” el día 7 de noviembre del año 1973, bajo el
signo de Escorpio. Creció en la ciudad de Las Diagonales. Hizo sus estudios en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús y terminó sus dos últimos años del secundario en la nocturna del Normal Benito Lynch.
Martín, compartía su tiempo entre los estudios y el fútbol, entre la escuela y la cancha.
Desde muy chiquito se vió fuertemente atraído por la pelota pero para nada por los libros. De todas maneras cumplió con la promesa que le había hecho a su papá, terminar el secundario.
Siempre fue hiperactivo, muy revoltoso y desde chiquito un referente y un líder positivo.

Su hermano mayor era arquero en las inferiores de Estudiantes de La Plata, un día Martín lo fue a ver a un entrenamiento y como faltaba un jugador le preguntaron si quería jugar y él acepto. Luego lo probaron en lo que sería el baby fútbol, también en el mismo club y quedó como arquero. En un torneo organizado por la municipalidad con tan sólo 6 añitos ya había logrado su primer título, él junto a su equipo eran los campeones de ese torneo.
Alrededor de los 11 años iba seguido a ver a un amigo que jugaba en el club For Ever él quería jugar ahí, pero tenía que esperar a que terminara el torneo, ficharse y hacer todos los trámites. Un día ya terminado el torneo llegó su gran posibilidad de comenzar a jugar. Lo que nunca imaginó que en uno de esos partidos estaría presente Daniel Epeloa, quién al observar su desplazamiento en el terreno de juego y llamándole mucho la atención de lo que veía, lo llevó a Estudiantes, para que el técnico “El Bocha” Flores lo probara en las inferiores del club, para jugar como delantero, ya que poseía cualidades para desempeñarse en ese puesto.

No le resulto fácil al principio ya que no era un juego sino que estaba ya representando al club dónde tenía deberes y obligaciones que cumplir pero una vez afianzado tomando el ritmo y la seriedad que caracteriza un entrenamiento y por sus dotes fue pasando por todas las categorías dejando huellas imborrables hasta llegar a la primera división con tan sólo 18 años, comenzando su carrera oficialmente, formando duplas temerosas, cansándose de hacer goles para el quipo y entendiéndose a la perfección con sus compañeros.
Ni bién comenzó su carrera se ganó su primer apodo, “El Loco”, por sus excentricidades, por su forma de ser tan rara, divertida, espontánea y fresca. Claro a veces se le pasaba un poco la mano en sus cargadas o actitudes y se ganaba tontamente la tarjeta roja, o algún insulto, o crítica ya que se tornaba ofensiva su actitud. Más de una vez provocó la ira de los hinchas y de los mismos jugadores rivales.

Alto, rubio, dueño de una presencia intimidatoria, de una zurda potente, de una fuerza anímica que le permite salir siempre adelante, fresco, auténtico, tan diferente a los demás y con sus ocurrencias tan divertidas para algunos y tan criticadas para otros, comenzó paso a paso a construir una carrera maravillosa.
Recordando sus inicios hacemos mención, a que un día un entrenador le dijo que sólo servía para cortar el pasto.
Hoy, dicha persona estará arrepentido por la equivocación y la torpeza con que se dirigió a este muchachito que hoy es todo un crak.
Ese técnico fue Miguel Ángel Ruso el mismo que asumió hace unos días como el nuevo técnico de Boca Juniors, ojalá no vuelva a cometer los mismos errores del pasado.
Creemos que el tiempo y aquel mismo muchachito que hoy, ya es todo un hombre y un gran señor dentro y fuera del campo de juego, le taparon más de una vez la boca.
Muchos clubes en aquellos tiempos, querían tenerlo entre sus jugadores, pero se disputaron su presencia, Boca y River. Finalmente ganó el primer club y Martín dejó a los pinchas para ir a vivir al pueblo boquense sin imaginar una vez más todo lo maravilloso que le sucedería.
Fue convocado para integrar el equipo de La Selección Argentina y el 1 de julio del año 1999 marcó sus dos primeros goles lleno de ilusión.
En ese mismo año, llegó a su gol número 100 y sufrió una de las lesiones más graves de su carrera, que lo mantuvo alejado del fútbol durante 6 largos meses.
Luego, ganó junto a sus compañeros xeneizes, La Copa Libertadores. Y marcó los dos goles decisivos, para darle a sus compañeros y a todo el pueblo boquense, La Copa Intercontinental, siendo considerado cómo el mejor jugador de ésta Copa.
En el año 2001, dejó a Boca para comenzar su paso por el Villarreal, club europeo más precisamente español. Ahí fué dónde sufrió otra de sus lesiones importantes, festejando un gol se le cayó encima de su pierna derecha una pared.
En el año 2003 dejó al Villarreal, para pasar a “El Real Betis”, club de la misma procedencia que el anterior.
Y en el año 2004, dejó a dicho club, para pasar a El Club Deportivo Alavés, club de segunda división, pero de la misma procedencia que los anteriores.
Finalmente en el año 2004, terminó su contrato con El Club Deportivo Alavés, terminando así su gira europea y volviendo a Boca Juniors.
Su paso por el fútbol europeo fue bueno, lo hizo crecer mucho tanto en su profesión como en su vida personal.
Actualmente sigue en el pueblo boquense y de la mano de éste club, escriben partido a partido la más linda y emocionante de todas las historias.
Haciendo honor a su nombre no ha dejado nada sin hacer, se ha burlado de los rivales de todas las maneras posibles, refregándole sus goles y sus festejos en la cara, sacando la lengua y provocando la ira de los mismos, convirtiéndose en su peor pesadilla.
Jugando para Boca, el rival de turno era Newell´s, al hacer un gol se bajó los pantalones mostrando sus atributos y hasta les hizo algunos pasitos de baile.
También, jugando para Boca pero ésta vez ante Gimnasia de La Plata, festejó su gol besándose los botines albirrojos por su pasado pincha desatando la ira en los rivales.
Y como olvidar sus avioncitos, o cuándo festejó un gol poniéndose una botella en la cabeza o sentado en un banquito o fingiendo un desmayo.
Recordamos también cuando se disfrazó de mujer y la infinidad de cambios de look siempre salía con algo nuevo, en cada partido había un Martín diferente por fuera pero el mismo gran jugador y la misma gran persona por dentro.
Se dice que los que cambian demasiado su aspecto, no están nunca conformes consigo mismos. Sin embargo, en muchos casos, ésta permanente renovación nos indica un deseo de mostrarse, de impactar y sorprender.
Salió de las inferiores de Estudiantes, pasó por todas las categorías, desde novena hasta llegar a primera.
En declaraciones hechas a la Revista de Estudiantes, Martín cuenta cómo llegó al club:
"Yo de chico seguía los pasos de mi hermano, que era arquero en las inferiores de Estudiantes y me metí también como arquero en las categorías infantiles del club, pero mi hermano dejó el fútbol para jugar al vóley y yo también me fui con él. Hasta que un amigo me invitó a jugar al fútbol en el club For Ever y allí jugué con los mellizos Barros Schelotto, con el Gato Sessa, Jhonsson... Después unos se fueron para Gimnasia y otros para Estudiantes. A mí me había visto Daniel Epeloa, que me trajo a Estudiantes cuando estaba el Bocha Flores como técnico de las inferiores y quedé, al principio me costaba, pero después agarré la titularidad y seguí. Salimos campeones en varias divisiones y con Serfaty éramos siempre los goleadores, desde la novena hasta la quinta, después salté a la Reserva, dónde volví a salir campeón y goleador del equipo junto a Luis Suárez".
Empezó a sacar chapa de goleador en las diferentes categorías, de esta manera se convirtió en el máximo artillero de cada una de las divisiones, Martín fue integrante de una camada de jugadores -la mayoría nacidos en el año '73- que se cansó de ganar todo en las inferiores. Pero le costó muchísimo afianzarse en la primera de Estudiantes.
Su debut en primera fue el 5 de julio de 1992, cuando sólo tenía 18 años, fue por la última fecha del Torneo Clausura 1992 y su adversario era San Lorenzo de Almagro, en la cancha de Ferro, el partido terminó empatado y Palermo reemplazó a Freddy Vera al inicio de la segunda etapa. Jugó 90 partidos e hizo 34 goles. Vistió esta camiseta hasta 1997, cuando Boca compró su pase.
Boca le ganó la pulseada a River y se quedó con Martín...
El 14 de septiembre de 1997, debutó en la victoria por 2 a 1 ante Newéll´s.

Comenzó con más dudas que certezas, pero se terminó afianzando y convirtiéndose en ídolo xeneize. Allí fue bicampeón local, campeón de la Copa Libertadores y del Mundo, marcando los dos goles decisivos para quedarse con la Intercontinental.

Martín no entró a Boca con el pie derecho. Su pase tardó más de un mes en concretarse.
Estudiantes no quería desprenderse de él, pero finalmente lo hizo por la suma de 4 millones de dólares. En junio de 1997 dejó el club de sus amores para viajar al equipo más grande de Argentina. Boca lo esperaba en medio de una crisis que se reflejaba en los cinco años sin ganar un campeonato. Tardó en adaptarse y los medios de difusión nacionales empezaron a poner en duda su juego. Todo parecía indicar que iba a terminar como otros tantos delanteros que pasan por Boca sin pena ni gloria. Le criticaban que sólo sabía cabecear.
Su primer gol con la camiseta de Boca fue el 30 de septiembre de 1997 en la séptima fecha del torneo Apertura, el rival era Independiente y el arquero Farid Mondragón. A partir de ese momento Palermo iba a demostrar que no estaba dispuesto a pasar desapercibido en Boca, la hinchada dudaba de la capacidad de él y era criticado por sus actuaciones, porque no cumplía -según ellos- con la función que tenía, la de hacer goles.
En la décima fecha del torneo Apertura 97, Boca tenía que enfrentar a su archirrival. El partido contra River era una prueba de fuego para Martín y, como siempre, respondió con lo que mejor sabe hacer, goles. River se puso en ventaja con gol de Berti. En el segundo tiempo el “Huevo” Toresani empató el partido. A los 22 minutos Martín consiguió el triunfo. En un corner para Boca, se produjeron muchos forcejeos en el área y en ese instante, Palermo se elevó más alto que todos los demás y con un cabezazo de pique al suelo decretó el gol. Se sacó la camiseta y bajo la lluvia festejó con todos los hinchas, quizás con un poco de bronca acumulada porque las cosas, hasta ese momento, no le habían salido como él esperaba.
En su tiempo jugando para Boca, se puede decir que Martín ya tiene de “hijo” a River. Pero ésta paternidad tiene su historia. Jugando para Estudiantes ya le hizo varios goles.
Por contar algunos ejemplo de lo que se está afirmando podemos recordar un partido en particular, jugado por una de las tantas copas de verano, dónde Palermo se despachó con tres goles para la holgada victoria de Boca por 3-0 contra su archirrival. El primero a los 15 minutos de la etapa inicial. Luego de un tiro libre que ejecutó Riquelme desde la izquierda, Palermo entró por la derecha, paró la pelota con el pecho y con un zurdazo certero venció a Burgos, al cuál la pelota le pasó por entre las piernas, en el segundo tiempo, a los 6 minutos, Palermo recibió otra pelota de Riquelme y ésta vez desde afuera del área despidió un zurdazo ante la salida desesperada de Burgos. A los 27 minutos Palermo le puso el moño a una actuación fantástica. Sobre la izquierda, lejos del arco, tras un saque de Burgos que no pudo dominar Hernán Díaz, el delantero tomó la pelota, vio al arquero adelantado, patió un zurdazo desde 35 metros aproximadamente que fue camino hacia la red ante el regreso desesperado del guardametas.

El 24 de mayo del 2000 quedará guardado en la memoria y en el corazón de todos los hinchas Xeneizes, como uno de los días más gloriosos en la historia del club y particularmente como el día de: Martín Palermo. Se jugaba la revancha de los cuartos de final de la Copa Libertadores ante River. Boca debía ganar por dos o más goles de ventaja para pasar automáticamente a las semifinales de la Copa (en el encuentro de ida había caído 2 a 1, en el Monumental). Cuando el reloj marcaba 77’ ingresó al campo de juego Martín Palermo, luego de 6 meses de inactividad por la rotura de ligamentos cruzado. En ese momento la Bombonera explotó, menos el sector visitante, que se quedó mudo del miedo que le agarró. La noche no podía ser más perfecta: apenas ingresó, Riquelme (de penal) puso el partido 2 a 0. Pero eso no era nada a comparación de lo que faltaba venir. A siete minutos del final del encuentro, Palermo recibió la pelota dentro del área rival, giró muy lentamente, ante la mirada atenta de los defensores millonarios, le pegó al balón y lo colocó junto al palo derecho del arquero Bonano y GOOOOL, 3 a 0 ¡¡¡y a festejar!!! Palermo lloraba de la alegría, la 12 gritaba como nunca y no era para menos, Boca pasaba a la semifinal de la Copa Libertadores de América y dejaba afuera a River, su eterno rival. Si para ese entonces, Palermo ya era muy querido por todos los boquenses, esa noche, sin lugar a dudas, se metió definitivamente en el corazón de la Mitad Más Uno.
Gimnasia y Boca se enfrentaron en la fecha decimosexta del torneo Apertura 97. Los dos equipos peleaban, junto a River el campeonato; el que perdía se olvidaba. Además de éstos factores que influían en el partido, se agregaba uno más: era el primer partido de Martín Palermo contra Gimnasia jugando para Boca. Martin Palermo Es uno de los dos máximos goleadores de la historia del club, con 218 goles en 354 partidos hasta el 02-03-2010,[1] junto a Roberto Cherro (218 en 301 partidos),[2] y el octavo goleador de la historia de la primera división del fútbol argentino con 209 goles en 358 partidos (prom. 0,583).
Al finalizar 2009 estaba ubicado en el 219º lugar de la tabla de mayores goleadores de la historia del fútbol mundial de todos los tiempos y en el 25º lugar entre los goleadores argentinos.
A lo largo de su carrera, ha experimentado varios goles extraordinarios, lo que barajó en su momento, la posibilidad de hacer una película basada en su carrera.

4 comentarios:

maaaaaau : ) dijo...

me parecen re concidas esas fotos :) te amo herma

Hele dijo...

herma? AJUJAJAJAJAJJAJA, sos mi hermana gordddda,
sos la mejor sin vos muerrrrrrrrro

maaaaaau : ) dijo...

es MI herma :C

Ju Zama dijo...

eeei soy herma de los dos! dios mio